"Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal."
2ª Tesalonicenses 3:3

Warning: mysql_real_escape_string(): 14 is not a valid MySQL-Link resource in /home/jesusesd/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 787

Warning: mysql_error(): 14 is not a valid MySQL-Link resource in /home/jesusesd/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 1098

En esta vida se ha hecho muy común escuchar de los jóvenes y aún de los adultos mayores expresiones semejantes a esta: “Mi vida es mía, por tanto yo hago con ella lo que quiera”, o “es mi vida, por … Leer mas


Warning: mysql_real_escape_string(): 14 is not a valid MySQL-Link resource in /home/jesusesd/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 787

Warning: mysql_error(): 14 is not a valid MySQL-Link resource in /home/jesusesd/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 1098

Los comentarios están cerrados.

Iglesia de Jesucristo
:: El ser humano, un santuario

Warning: mysql_real_escape_string(): 14 is not a valid MySQL-Link resource in /home/jesusesd/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 787

Warning: mysql_error(): 14 is not a valid MySQL-Link resource in /home/jesusesd/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 1098

En esta vida se ha hecho muy común escuchar de los jóvenes y aún de los adultos mayores expresiones semejantes a esta: “Mi vida es mía, por tanto yo hago con ella lo que quiera”, o “es mi vida, por tanto puedo hacer con ella lo que se me antoje”. Y este pensar y decir, ha sido el origen, el principio que ha llevado a muchas almas a tomar decisiones y actuar conforme a ello, a enseñar y aconsejar sobre el uso y abuso del mismo ser. No obstante, vale la pena preguntarse, ¿Qué dice Dios con respecto a este decir de la humanidad? Recorramos las sagradas escrituras con referencia a este tema.

“Jesús habló a Moisés, diciendo: Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.” Éxodo 25: 1–2

“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. ” Éxodo 25: 8

Dios ordenó al pueblo antiguo construir un santuario para El, para su habitación. Y no sólo eso, sino que también determinó el modelo de lo se debía hacer, no dejando a libertad del pueblo lo que se iba a construir …

” Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.” Éxodo 25: 8

La construcción de este tabernáculo era el espacio que garantizaba la presencia de Dios en medio de su pueblo.

“Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal. ” Hebreos 9: 1

Este tabernáculo dispuesto y mandado a construir por Dios, era el santuario terrenal del pacto de la ley.
El diseño general se conformaba de varios componentes igualmente dispuestos por DIOS así como su respectiva ubicación dentro del tabernáculo. Dice la escritura en Éxodo 26: 31 y 33:

“También harás un velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido; será hecho de obra primorosa, con querubines; … Y pondrás el velo debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro, el arca del testimonio; y aquel velo os hará separación entre el lugar santo y el santísimo.”

Y como Moisés fue fiel, la voluntad de Dios tuvo su cumplimiento. En Éxodo 40: 16-17:

“Y Moisés hizo conforme a todo lo que Jesús le mandó; así lo hizo. Así, en el día primero del primer mes, en el segundo año, el tabernáculo fue erigido.”

Y esto lo confirma Pablo cuando escribe su carta a los hebreos. Dice en Hebreos 9: 1-3:

“Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal. Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo”

Hasta aquí podemos concluir que Dios mando a construir una casa para su habitación, un tabernáculo, y que ese tabernáculo incluía dos espacios: el lugar santo y el lugar santísimo.
Toda la palabra de Dios es fiel y verdadera. El demandó la construcción del tabernáculo para habitar en medio de su pueblo. Veamos que sucedió una vez que Moisés erigió el tabernáculo.

“Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jesús llenó el tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jesús lo llenaba.” Éxodo 40: 34-35

Y no sólo se comenzó a manifestar la presencia de Dios en el tabernáculo, sino que a través de él se determinaba el movimiento , el andar del pueblo de Dios. Así esta escrito en Éxodo 40: 36-37:

“Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas; pero si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba.”

Es lógico concluir que si en ese tabernáculo se manifestaba la presencia de Dios, debía ser un lugar santo: “harán un santuario para mi”.

“Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria.” Éxodo 29: 43

¿Cómo procedía el pueblo para mantener santificado el tabernáculo en ese primer pacto? Repasemos como esta escrito.

“Harás también un altar de madera de acacia de cinco codos de longitud, y de cinco codos de anchura; será cuadrado el altar, y su altura de tres codos.” Éxodo 27: 1

Según lo escrito, Moisés también organizó la construcción de un altar. Y dice en Éxodo 29: 36-37

“ Cada día ofrecerás el becerro del sacrificio por el pecado, para las expiaciones; y purificarás el altar cuando hagas expiación por él, y lo ungirás para santificarlo. Por siete días harás expiación por el altar, y lo santificarás, y será un altar santísimo: cualquiera cosa que tocare el altar, será santificada.”

Note aquí una enseñanza importantísima: el altar debía santificarse cada día, no un día si y el otro día no, o una vez a la semana , ni tampoco una semana cada año, sino cada día se debía cumplir un rito de purificación , cada día debía estar santificado. Y esto se hacía con el derramamiento de sangre, en Levítico 17: 11:

“Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.”

El altar debía ser santificado con la sangre de los becerros. Y la frecuencia del sacrificio también esta expresado en Éxodo 29: 32; 42-43:

“Y Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero, y el pan que estará en el canastillo, a la puerta del tabernáculo de reunión ….. Esto será el holocausto continuo por vuestras generaciones, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jesús, en el cual me reuniré con vosotros, para hablaros allí. Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria.”

La voluntad de Dios demanda la santificación diaria del tabernáculo .Y dado que el pueblo se movía al moverse la nube o la columna de fuego que reposaban sobre el tabernáculo de día y de noche respectivamente, entonces el lugar de los sacrificios diarios también era determinado por Dios, el pueblo no podía ofrecer los sacrificios en cualquier lugar, y esto es una semejanza de que el pueblo de Dios no puede congregarse en cualquier lugar. No es cierto que en cualquier congregación religiosa esta la presencia de Dios, y que da lo mismo estar reunido en una o en otra congregación. Desde la antigüedad Dios expuso claramente su voluntad.

Alrededor de esta última enseñanza leamos lo que está escrito.

“Habló Jesús a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel, y diles: Esto es lo que ha mandado Jesús: Cualquier varón de la casa de Israel que degollare buey o cordero o cabra, en el campamento o fuera de él, y no lo trajere a la puerta del tabernáculo de reunión para ofrecer ofrenda a Jesús delante del tabernáculo de Jesús, será culpado de sangre el tal varón; sangre derramó; será cortado el tal varón de entre su pueblo, a fin de que traigan los hijos de Israel sus sacrificios, los que sacrifican en medio del campo, para que los traigan a Jesús a la puerta del tabernáculo de reunión al sacerdote, y sacrifiquen ellos sacrificios de paz a Jesús.” Levítico 17: 1-5

Y esto no esta dirigido únicamente al pueblo de Dios. Los extranjeros que habitaban en medio del pueblo también tenían que sujetarse ante la voluntad de Dios.

“Les dirás también: Cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre vosotros, que ofreciere holocausto o sacrificio, y no lo trajere a la puerta del tabernáculo de reunión para hacerlo a Jesús, el tal varón será igualmente cortado de su pueblo.” Levítico 17: 8-9

SIGNIFICADO ESPIRITUAL DEL TABERNÁCULO

Cuando Pablo escribe sus cartas, describe el diseño del tabernáculo, además su significación espiritual de acuerdo al nuevo pacto, al pacto de la Gracia. En las citas del libro Hebreos dice:

“Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal. Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo” Hebreos 9: 1-3

Aquí realiza una muy breve pero muy significativa descripción del tabernáculo.

También describe el proceso de purificación:

“Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. 22Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.” Hebreos 9: 21-22

Posteriormente expresa la significación espiritual señalando que este tabernáculo construido por el pueblo israelita bajo la dirección de Moisés , al igual que su proceso de purificación, era una figura. En el versículo 23 de la carta a los hebreos esta escrito:

“Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.” Hebreos 9: 23

Tanto el tabernáculo, el santuario terrenal, como su proceso de purificación, eran una figura de cosas celestiales. Esto lo podemos comenzar a verificar en Apocalipsis 15: 5

“Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio”

Este tabernáculo que vio Juan en su experiencia espiritual, estaba en el cielo, era un tabernáculo celestial, por tanto el verdadero tabernáculo, el diseño que le había mostrado a Moisés en el monte.

“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.” Apocalipsis 21: 3

Luego, existiendo un tabernáculo celestial, un santuario celestial, este no puede ser santificado de la misma manera que el santuario terrenal, el tabernáculo erigido por Moisés, recordando en Hebreos 9: 23:

“Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.” Apocalipsis 21: 3

¿Cuál podría ser un mejor sacrificio que el de los becerros y machos cabríos? En Hebreos 10: 8-10:

“Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.”

El mejor sacrificio que el de los becerros es el sacrificio de JESÚS, ya que el de los animales debía darse a diario, más el de Jesús, una vez para siempre. La muerte de Cristo en la cruz, el derramamiento de su sangre por nuestros pecados, era una tarea que en la carne era realizado por los sacerdotes levitas con los becerros, más al hacerlo Jesús se da un cambio en el ministerio puesto que Cristo no es de la tribu de Leví sino de la tribu de Judá. Esta escrito en Hebreos 8: 1-2

“Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.”

La escritura es clara. El santuario terrenal, el tabernáculo erigido por Moisés, era sólo una figura. El verdadero es celestial, de carácter espiritual, levantado por Cristo y purificado con su misma sangre.

RELACIÓN ENTRE EL TABERNÁCULO Y EL SER HUMANO.

Nuestro ser comprende una constitución muy clara. En 1 Tesalonicenses 5: 23:

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”

El ser humano esta formado desde el exterior hacia el interior, por un cuerpo, un alma y un espíritu. El cuerpo es la parte material, la parte de la carne, que arropa a la parte espiritual: primero el alma y más interiormente el espíritu. Esa es la constitución de todo ser humano.

Ahora bien, nosotros somos un cuerpo con un alma y un espíritu, pero nuestro cuerpo es un tabernáculo. Así se da a entender claramente en 2 Corintios 5 :1:

“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.”

Cuando se refiere al hecho de deshacerse nuestro cuerpo, es decir el tabernáculo, hace relación a una consecuencia de la muerte, porque el cuerpo fue tomado del polvo y al polvo ha de volver. Pero el punto trascendental aquí es que la palabra de Dios hace mención que después de ser deshecha esta morada, tenemos otra morada, es decir, un tabernáculo, en los cielos, una morada eterna. Y sobre este tabernáculo dice la escritura en Hebreos 9: 11:

“Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación”

El hecho que el ser humano es mucho más que una porción de carne perfectamente moldeada lo podemos verificar a través de Juan 2: 14-21:

“y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume. Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo.”

Esta aseveración clarifica aún más el conocimiento que el ser humano es un templo, y ya hemos aprendido como esta constituido este templo: por cuerpo, alma y espíritu. Y recordando que nuestro cuerpo es un tabernáculo, entonces se puede afirmar que existe una relación exacta entre el tabernáculo y el ser humano. Y dado que el tabernáculo consta de un lugar santo y un lugar santísimo, igualmente el ser humano consta de una parte santa y otra santísima, las cuales corresponden a nuestra alma y nuestro espíritu. ¡No somos cualquier cosa, somos creación de Dios!, !una creación con características santas! Por lo tanto cada ser debe mantener su casa, su morada, en las condiciones que Dios determinó desde el principio.

El prometió habitar en el tabernáculo erigido por Moisés bajo el Pacto de la Ley, pero cuando transcurre el tiempo y los siervos del Dios vivo tienen el entendimiento por parte del Espíritu Santo para interpretar la significación de el santuario terrenal, de aquel tabernáculo levantado por el hombre se nos enseña así:

“si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano… ” Hechos 7: 48

¡Y nosotros no somos un templo hecho de manos, somos un templo hecho por Dios! ¡Y el Espíritu Santo de Dios ha de morar en todos los que se arrepienten y son bautizados en el nombre de Jesús , porque esto es promesa de Dios! ¡Y esto se afirma en 1 Corintios 3: 16:

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

En estos momentos Ud. puede volver a pensar, ¿Será que esta vida es mía, que este cuerpo es mío y puedo hacer con él lo que se me antoje? ¿Puedo tomar este cuerpo y alcoholizarlo? ¿drogarlo? ¿prostituirlo? ¿adulterar o fornicar con él? ¿Será que muchos seres humanos seguirán teniendo una semejanza con los cerdos, que al sentirse limpios van y se enlodan en charcas? Lea como esta escrito en 1 Corintios 3: 17:

“Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.”

Y 1 Corintios 6: 20:

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”

Ese santuario terrenal, el tabernáculo, era el espacio en que se sacrificaban los animales para la expiación de los pecados del pueblo. Pero recordamos que la palabra escrita señala que Dios no quiere holocaustos, ¿Qué es lo que desea entonces el Señor que se presente en el tabernáculo? Leámoslo cuando Salomón termina de construir la casa que David se había propuesto para la morada de Dios como un mejor lugar que las tiendas del tabernáculo. En 2 Crónicas 7: 11-16:

“Terminó, pues, Salomón la casa de Jesús, y la casa del rey; … Y apareció Jesús a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio … si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar; porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre.”

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” 2 Corintios 7: 1